Tú puedes ser la esperanza

El otro día fui a realizarme un estudio médico sola con mi bebé y conocí a una mujer muy simpática y educada. Esa dama sin pensarlo dos veces se ofreció para comprarme comida, porque escuchó que llevaba casi cinco horas esperando mi turno.

Ella también llevaba mucho tiempo de espera, porque tenían que hacerle un estudio a su hijo. Sin embargo, ella pensó en mi malestar y me ayudó.

El gesto de esta señora me hizo recordar que Dios tiene compasión y misericordia de nosotros por su amor y no nos deja en necesidad:

“…se acordó del pacto que había hecho con ellos y por su gran amor les tuvo compasión”.
Salmo 106:45 NVI-S

Todavía hay personas que se compadecen a nuestro alrededor. Y si a ti o a mí se nos hiciera difícil compadecernos algún día, pensemos que el que está nuestro lado puede ser nuestro padre, madre, hermano, hijo/a, esposo/a. La necesidad existe y solo cambia de rostro. Dios nos llamó a amarnos los unos a los otros. Y si somos hechos a su imagen, Dios es amor. Saquemos del medio los prejuicios. Dejemos un poco hacia el lado nuestros propios problemas; porque seguramente hay alguien con mayor tribulación cerca.

Tal vez podemos alimentar a alguien o orar por ellos, o simplemente hacer un gesto de empatía. Eso es lo que haría nuestro Dios. ¿Lo intentarás en los próximos días? Tú también puedes ser la esperanza de la humanidad.

Un abrazo,

♡Edaliz

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